En torno a la sexualidad masculina hay una serie de mitos que casi todos hemos escuchado alguna vez. Y es que tanto la sociedad moderna como los medios han proyectado una imagen muy clara de la sexualidad de los hombres. Estos son los mitos más destacados;

Mito #1: Los hombres no son naturalmente monógamos, pero las mujeres sí lo son

A las mujeres se les enseña a no mostrar ni demostrar su atracción sexual hacia más de un tipo a la vez y han sido severamente castigadas por haberlo hecho. Sin embargo, la biología y la personalidad de las mujeres es idónea para tener múltiples parejas a la vez, incluso más que la biología de los hombres.

Lo masculino a menudo tiene un profundo deseo de simplicidad, y la monogamia es generalmente mucho más simple que la no monogamia.

Se ha demostrado que las mujeres son mejores en la multitarea y tienen mejores habilidades de comunicación, ambos factores son importantes en las relaciones múltiples. Además, dado que las mujeres generalmente tardan más tiempo en excitarse sexualmente, alcanzar el orgasmo, tener más de un compañero sexual puede funcionar en su beneficio.

Mito #2: A los hombres les interesa más el sexo que a las mujeres

Las mujeres pueden desinteresarse del sexo como resultado del condicionamiento social, problemas de relación no tratados, o situaciones de agotamiento personal pero todos estos aspectos representan desviaciones de su naturaleza inherente. Cuando se las libera del condicionamiento negativo del sexo y de los juicios sociales, las mujeres anhelan la conexión erótica tanto o más que los hombres.

Puede parecer que los hombres están más interesados ​​en el sexo porque sus órganos sexuales son más visibles que los de las mujeres, y porque se les enseña que el sexo se trata de su propio placer.

Pero lo cierto es que tanto hombres como mujeres pueden beneficiarse aprendiendo más sobre sus propios cuerpos y buscando instrucciones sobre cómo dar y recibir placer.

Mito #3: Un pene grande es mejor

Un pene grande no tiene que ser mejor. La compatibilidad de tamaño es la verdadera cuestión. Un pene grande y una vagina pequeña no son una buena combinación. Lo cierto es que saber cómo usar el pene con destreza es mucho más importante que el tamaño.

Esto puede aprenderse. Un pene más pequeño es a menudo más fácil de manejar dentro de la vagina, y puede motivar al hombre a explorar una variedad de formas para complacer a su amante.