¿Quieres ser un amante sin igual que haga enloquecer a su pareja?

Te dejamos una serie de consejos que harán que disfrutes y que hagas disfrutar del mejor sexo. Con ellos si los pones en práctica seguro que harás enloquecer a tus amantes.

Pues bien, hay diversas formas de hacer enloquecer a nuestro ser querido la primera de ellas es lamer el cuello: Para ello tendrás que recrearte en esta zona del cuerpo y besarlo. Podrás complementar eso con roces de su nariz.

Juega con las orejas y no dudes en pasarlo bien con el lóbulo de la oreja de tu pareja, ayúdate con la lengua para humedecer y calentar esta zona altamente erógena. Lame el borde y ve hasta su interior, y finaliza acercándote a la boca.

Las piernas también son otra de las zonas más erógenas. Podrás empezar por la parte interna del muslo con dulces lamidos y puedes apoyar tus pechos sobre la zona a excitar para aumentar el placer de tu pareja.

Una cubana también puede ser otra opción. Para ello bastará con usar los antebrazos de tal modo que puedas unir tus pechos y generar más presión y hacer una masturbación, algo que podrás combinar con la boca y el mejor sexo oral.

sexo de pie, postura contra la pared

El culo también puede ser una zona erógena. Bastará con dar pequeños mordiscos en las nalgas y acariciarlo con cierta dedicación para ello y seguro que será una grata experiencia.

En cuanto al sexo, tras estos prolegómenos intensos, llegará el momento de la masturbación. Para ello podemos ayudarnos de la boca, las manos, los juguetes sexuales y mucho más. Todo lo que puedas necesitar para pasarlo en grande estará en tu mano con estas opciones.

Otra opción es estimular el frenillo del pene. Se trata del punto F, un pequeño espacio que se encuntra abajo del pene, es ese pliego de piel donde se une el glande con la cabeza del pene. Aquí hay numerosos nervios sensitivos que se encuentran en esta área.

Para ejercitarlo recuerda que mientras sostienes con firmeza el pene con una mano tendrás que hacer círculos con tu lengua alrededor de la base de la cabeza. Cada vez que te encuentres cerca del frenillo, lámelo con la punta de tu lengua, para luego continuar lamiendo alrededor de la base de su cabeza. Al mismo tiempo, no olvides mover tu mano de arriba hacia abajo. Así de sencillo.